TRATADO DE LIBRE COMERCIO CON ESTADOS UNIDOS
A LOS PUEBLOS DEL ECUADOR
El año 2004, ecuatorianos y ecuatorianas de distintas tendencias ideológicas, políticas y económicas hicimos un llamado a la conciencia nacional impulsados por la decisión de recuperar la dignidad y la soberanía del país. En ese pronunciamiento señalamos que las negociaciones del libre comercio (ALCA, TLC) ponían en peligro los intereses nacionales e instalaban el riesgo de destrozar la producción nacional, en especial agrícola y farmacéutica, y sacrificar nuestra biodiversidad, nuestros conocimientos ancestrales y nuestro destino como República independiente. Entonces, nos pronunciamos en favor de una Consulta Popular sobre el TLC.
En la presente coyuntura:
a. Ratificamos que la decisión de firmar o no el TLC demanda legitimidad y procesos democráticos que sólo se resuelven a través de una Consulta Popular. Diversas encuestas demuestran que la oposición a la firma del TLC crece en el país. Los pronunciamientos y las movilizaciones de organizaciones indígenas, estudiantes, campesinos de la Sierra y de la Costa, grupos de pobladores, trabajadores/as del arte y la cultura, organizaciones cristianas y populares, sindicatos, organizaciones de migrantes en España, asambleas populares, pequeños agricultores, maestros/as, intelectuales, comunicadores populares, organizaciones de mujeres y jóvenes, entre otros, así lo reafirman, por lo que consideramos que comprometer al país sin que medie una Consulta lesiona a la soberanía nacional y el derecho de los ecuatorianos/as a decidir sobre asuntos que afectan su vida y su destino.
b. Numerosos países del mundo rechazan los tratados de libre comercio por los graves efectos que conlleva. En América Latina, Brasil, Argentina, Venezuela, Paraguay y Uruguay, lista que incluye a los países de mayor desarrollo relativo, no han suscrito un TLC con EEUU. Tampoco lo ha hecho la Unión Europea, Japón o África, países y regiones que mantienen relaciones comerciales y económicas más ventajosas que quienes han suscrito el tratado. México, luego de 10 años de aplicar el Nafta, ha visto aumentar sus índices de pobreza e inequidad y el número de migrantes mexicanos a los Estados Unidos, cuya avalancha intenta ser detenida con el denigratorio Muro en la frontera. Se aduce que México ha triplicado sus exportaciones: lo que no se dice es que la mayoría de las empresas beneficiarias están en manos norteamericanas.
c. Denunciamos que firmar el Tratado en términos similares a los aceptados por los gobiernos de Colombia y Perú violaría nuestra Constitución, nuestra soberanía y los derechos individuales y colectivos de nuestro pueblo, por las siguientes razones: 1. Desplazará la producción nacional con la masiva importación de productos extranjeros, en especial productos norteamericanos fuertemente subsidiados. 2. Pondrá en riesgo nuestra seguridad y soberanía alimentarias acentuando la dependencia de productos importados; 3. Medidas de gobierno para mejorar la calidad de vida de la población o garantizar sus derechos económicos, sociales, sexuales, reproductivos y culturales podrán ser cuestionadas con el argumento de que ninguna ley puede obstaculizar al comercio y la necesidad de mantener y mejorar los estándares; 4. Se introducirán productos genéticamente modificados cuyos efectos sobre la salud humana, el equilibrio ecológico y la biodiversidad aún son desconocidos, atentando contra el principio de precaución que posibilita un Ecuador libre de transgénicos (Art. 91 de la Constitución); 5. Se afectará el derecho a la salud: la extensión de los plazos de patentes terminará con la producción de medicamentos genéricos e impedirá a la población en situación de pobreza acceder a medicamentos básicos; 6. Atentará contra nuestros derechos ambientales: las negociaciones en propiedad intelectual permitirán patentar nuestra biodiversidad y los conocimientos ancestrales; 7. Obligará al país a someterse a la legislación y a tribunales internacional, con la consiguiente pérdida de soberanía jurídica; 8. Se dará un tratamiento de inversión extrajera a la Deuda Externa, con lo cual se la vuelve intocable e innegociable; 9. Se abrirá a empresas extranjeras los procesos de privatización del agua.
d. Alertamos que de aplicarse cuotas como las aceptadas por Perú y Colombia en productos como arroz y soya, nuestros campesinos, imposibilitados de competir con la producción agrícola subsidiada, perderán progresivamente sus fuentes productivas. La firma del TLC supeditará nuestro desarrollo económico, social, ambiental y cultural a los intereses de las multinacionales y de pequeños grupos de empresarios y exportadores nacionales mientras las condiciones de vida de millones de ecuatorianos y ecuatorianas será puesta en grave riesgo. Los beneficiarios serán un pequeño grupo de exportadores de atún, camarón y flores mientras por lo menos 3 millones de campesinos y todos los consumidores del país deberán enfrentar el poder arrasador de empresas transnacionales que además cuentan con el monopolio de la biotecnología. El país ya tiene un ejemplo de lo que podría pasar con la liberalización del mercado del trigo en 1985, que acabó nuestros sembríos de este producto: hoy, el 95% del trigo con el que se hace el pan que comemos la mayoría de ecuatorianos es importado de los EEUU.
e. Los más importantes actores sociales cuestionan la total falta de información sobre las negociaciones. El país conoce muy poco sobre los términos en que el Tratado será firmado. El último tramo de las negociaciones ha sido particularmente secreto. Se ha vulnerado nuestro derecho a ser informados con la aceptación de cláusulas de confidencialidad que impiden la divulgación de las negociaciones en curso. Exigimos que se eliminen las cláusulas de confidencialidad, que se respete la Ley de Transparencia, que se informe de todo aquello que ha sido negociado y que, en preparación para la Consulta, se abra un debate nacional descentralizado y territorializado sobre las implicaciones de este tratado.
f. Reclamamos una política de reactivación de nuestras capacidades productivas, que reoriente la producción nacional hacia el mercado interno, que promueva la integración respetando las simetrías, que adopte el principio de comercio justo y que asegure la diversificación de mercados y sociedades. Junto a ello, el fortalecimiento de la mancomunidad de naciones sudamericanas y de la Comunidad Andina de Naciones, potente campo de alianzas superior a la estrecha bilateralidad con los Estados Unidos que promueve el TLC, y medio para sustentar en solidaridad y colaboración nuestro camino al desarrollo, a la justicia, la equidad, la igualdad y la sostenibilidad ambiental.
g. Condenamos la represión a la que han sido sometidos mujeres y hombres de distintas procedencias y edades, en especial los indígenas, los/as campesinos y los/as pobres del país que se mantienen movilizados en sus campos de trabajos, en sus pueblos, en caminos y chaquiñanes, en iglesias, sosteniendo con sus sueños de justicia, con su dignidad y heroísmo, el sueño de una patria soberana. Condenamos la desinformación que los medios vienen realizando sobre las movilizaciones populares en contra del TLC, hoy en la mira de toda América.
h. Convocamos a las mujeres y hombres del Ecuador entero, a defender la dignidad y soberanía nacional y evitar la imposición de un Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos, para constituirnos como una República que cuida, para nosotros/as y para nuestros hijos/as, la libertad, la equidad, el pan, la salud, la educación, la justicia y la paz. Demandamos:
Dado en Quito, a 20 de Marzo del 2006.